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Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

viernes, 5 de julio de 2013

PADRE

La oración no es magia y los cristianos no le rezan a un "Dios cósmico" sino a un Dios cercano, a un Dios que es padre y padre de todos.

Tú debes rezar al que te ha generado, al que te ha dado la vida, al que conoce toda tu vida. Debes comenzar la oración con la palabra Padre, no dicha por los labios, sino por el corazón. Ésta es la clave de la oración. Sin decir, sin sentir esta palabra no se puede rezar.
Padre es una palabra fuerte que abre las puertas. En el momento del sacrificio, Isaac se da cuenta de que faltaba la ovejita del sacrificio, pero se fía de su padre y deja su preocupación en el corazón de su padre.

“Padre" es la palabra que piensa decir aquel hijo que se fue con la herencia y después quería volver a su casa. Y aquel padre "lo ve llegar y sale corriendo a su encuentro, se le tira al cuello y le dice. "Padre, he pecado". 

La clave de toda oración es sentirse amados por el Padre.
Tenemos un Padre cercanísimo, que nos abraza… Todos estos afanes, todas estas preocupaciones que nosotros podemos tener, dejémoselas al Padre: Él sabe de qué cosa tenemos necesidad.

Pero… Padre ¿qué? ¿Padre mío?: no!!. ¡Padre nuestro! porque yo no soy hijo único, y si yo no puedo ser hermano, difícilmente podré llegar a ser hijo de este Padre que es padre de todos.  
No se puede rezar con enemigos en el corazón, pero Jesús nos ha prometido al Espíritu Santo: es Él quien nos enseña, desde dentro del corazón, como decir ‘Padre’ y como decir ‘nuestro’. Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos enseñe a decir ‘Padre nuestro’, haciendo la paz con todos nuestros enemigos.

Adaptado de homilías del Papa Francisco 20 Jun. 13 (ACI/EWTN Noticias)

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