Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

jueves, 2 de mayo de 2013

EL BUEN VINO

Los frutos de los cuales Jesús nos habla en el Evangelio son las obras del cristiano simbolizadas por las uvas, nosotros somos los sarmientos, los racimos de uvas que estamos unidos a Jesús que es la vid o planta que da la savia a los sarmientos.   El deseo de Cristo es que demos mucho fruto y por eso poda la planta, nos pone a prueba y nos pide que permanezcamos en Él. Cristo es una elección que nos corresponde hacer a nosotros y que  sólo será posible con la gracia de su misericordia. “Permanecer en Cristo" requiere un constante empeño en el amor. Amor que confirmamos día tras día con cada actividad de nuestra vida. Sólo el amor constante es auténtico. Un amor que no decae, sino que afronta y resiste a las dificultades de la vida. Este amor se fortalece, se purifica, se vuelve poco a poco más fuerte. Así el viñador, podando y cortando, refina cada vez más el vino de sus uvas para que nos parezcamos más al perfecto y sublime amor de Cristo. Aferrémonos pues a la vid que es Cristo, y gustemos su amistad para que su savia nos sustente durante el camino terrenal.

Adaptado de:  Jaime Rodríguez | Fuente: Catholic.net

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