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Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

lunes, 26 de agosto de 2013

LA PUERTA ESTRECHA

El estilo de Lucas en su Evangelio es describir el camino de Jesús a Jerusalén a lo largo del cual va dando respuestas a las preguntas que le hacen quienes consigue a su paso. En esta ocasión encuentra una persona que le pregunta: “Señor, es verdad que son pocos los que se salvarán?

A lo que Jesús le responde: “Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no lo lograrán”.

“Esfuércense”: la salvación es un regalo de Dios pero a pesar de ello nosotros tenemos que luchar para mantener nuestra relación con el Señor y alcanzarla. Esta relación con Dios tiene que ver con tres actitudes

1. Disciplina: El creyente tiene que ser disciplinado, no puede vivir como quiera. Tiene que responder a una exigencia y no puede excusarse ante ella. Tiene metas y tiene que alcanzarlas. 2. Renuncia: El creyente tiene que renunciar a muchas cosas pues no todo lo que deseamos es bueno. De pronto aquello que deseas con toda las fuerzas no es bueno y tienes que renunciar. 3. Coherencia: El creyente tiene que ser coherente. No puede hablar de unos valores y actuar según otros. Nuestra tragedia es que unos son los valores que predicamos y otros los que nos impulsan a vivir. Hay que ser tolerante pero eso no significa ser permisivo. Ser tolerante es aceptar al otro, respetar su decisión, pero no abdicar de mis principios y asumir los del otro. Por ejemplo, respeto la decisión del otro de creer en Mahoma pero yo sigo siendo católico y predicando los valores del catolicismo.

La fe supone disciplina, renuncia y coherencia. El cristianismo cuesta. Los buenos propósitos no son suficientes, hay que esforzarse para entrar. Hay que esforzarse aquí y ahora

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