Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

sábado, 10 de agosto de 2013

AYUDA A LOS DEMÁS

Entró la secretaria al consultorio de un cirujano y le anunció que un viejito quería verlo. Después de dos horas de espera, el médico recibe al anciano y éste le explica la razón de su visita: - “el médico de un hospital público me ha enviado a usted porque únicamente un médico como Ud. podría solucionar mi problema y solo su clínica posee los equipos para llevar a cabo esta operación'.

El médico ve los estudios y le pregunta al viejito por su compañía de seguros. Este le contesta.... “Dr. yo no tengo seguro social ni dinero. Soy muy pobre y para peor, sin familia... Lo que pido, sé que es mucho, pero tal vez entre sus colegas y usted puedan ayudarme...'.

El médico no lo dejó terminar la frase y le respondió. “Esta clínica es privada. Yo estudié y trabajé mucho para montarla y tengo que recupera los costos, no puedo trabajar gratis"

Cuando el anciano se retiró. El médico se percató de que había olvidado una carpeta con unas poesías y una frase suelta que decía: 'el órgano que mejor habla es el corazón' y firmaba Hermógenes Fauvert. Esta frase le gustó mucho al médico, pero lo que más le gustó fue el nombre del autor: Hermógenes Fauvert.

Le hacía recordar su juventud, pues, en primaria, la maestra les leía sus hermosos cuentos infantiles. En la secundaria, la profesora de literatura les enseñaba bellísimas poesías y fue con una de ellas que enamoró de su primera novia. Cómo olvidar todo eso si fue parte de lo mejor de su infancia.

A la semana siguiente, al finalizar el día, la secretaria entró al consultorio con el periódico y le dijo al médico, '¿se ha enterado, doctor? Encontraron muerto a Hermógenes Fauvert. El médico suspiró de pena y contestó: hombres como él no deberían morir nunca. Que Dios lo tenga en paz, me hubiera gustado conocerlo.... '

Pero, ¡cómo!..... ¿no lo recuerda?', “Flauvert era el viejecito que vino la semana pasada a consultarle. Era un conocido escritor, solitario y bohemio. No tenía parientes y...'. El médico no la dejó terminar. Le pidió que se retirase y sentándose con los brazos cruzados en el escritorio, lloró como nunca lo había hecho, como el niño que llevaba escondido en su alma. Luego, sacó la imagen de Cristo que estaba debajo del cristal del escritorio, la besó y le dijo 'perdón señor, no soy digno de ti, no soy digno de que me mires. Todo lo que tengo, te lo debo. Me enviaste a un pobre y me habló con la voz del corazón. Yo lo escuché con el oído del egoísmo.... Mi vergüenza es grande.... Perdóname señor'.

¡Cuántas veces nos habrá pasado lo mismo a nosotros! Nos han hablado con la voz del corazón y no hemos oído.... Hemos sido egoístas con nuestros hermanos.... Si Dios te dio bienes ayuda a los demás. Recuerda lo que dice Jesús: todo lo que le hagas al más pequeño de mis hijos a mi me lo haces.

Adaptado de: http://serexistencialdelalma.ning.com/forum/topics/en-la-clinica-de-un-famoso-cirujano-cardiologo-entra-un-viejesito