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Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

miércoles, 26 de junio de 2013

TESOROS PELIGROSOS

Hay tesoros peligrosos que se acumulan durante la vida y que la muerte los hace inútiles. Jamás vi un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre. Pero si existe un tesoro que podemos llevar con nosotros, un tesoro que nadie puede robarnos, que es aquello que damos a los demás. Ese será nuestro mérito, y es aquello que el Señor nos dejara llevar con nosotros. El amor, la caridad, el servicio, la paciencia, la bondad, la ternura, esos son tesoros bellísimos; aquellos que a medida que pasa nuestra vida vamos acumulando en el cielo.  

Por lo tanto, el tesoro que vale a los ojos de Dios es aquel que ya desde la tierra vamos acumulando en el cielo. Nuestro corazón es un corazón inquieto, que el Señor ha hecho así para que lo busquemos, para crecer. Porque si nuestro corazón busca tesoros que no están cerca del Señor, se vuelve inquieto por cosas que no valen la pena, se vuelve inquieto por tener esto, por conseguir aquello y al final se cansará, no se conformará jamás y se convertirá en un corazón sin amor.
¿Qué cosa tengo: un corazón cansado, que sólo quiere acomodarse con tres o cuatro cosas y una abundante cuenta bancaria? ¿O un corazón inquieto, que cada vez busca más las cosas del Señor?.

Que el Señor vuelva humanos los corazones de piedra, sembrando en ellos aquella inquietud, aquella ansia buena de ir adelante, buscándolo y dejándose buscar por Él. Que el Señor nos cambie el corazón para que busquemos el verdadero tesoro y así convertirnos en personas luminosas y no en personas de las tinieblas

Adaptado de la Homilía del Papa Francisco el 21-jun-2013. http://www.aciprensa.com
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