Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

lunes, 3 de junio de 2013

Compartir lo poco que somos y tenemos

Estamos en la orilla del lago de Galilea, la noche se acerca; Jesús se preocupa por la gente que desde hace tantas horas está con Él: se cuentan por miles y tienen hambre. Los discípulos se plantean el problema y le dicen a Jesús: ‘Despide a la multitud’, para que vaya a los pueblos y caseríos de los alrededores y encuentre comida. Pero Jesús les responde : ‘Denles de comer ustedes mismos’. Los discípulos se quedan desconcertados ante esta propuesta de Jesús y responden: ‘No tenemos más que cinco panes y dos pescados’, como diciendo: sólo lo suficiente para nosotros. Jesús sabe bien qué hacer, pero quiere implicar a sus discípulos, quiere educarlos. La actitud de los discípulos es la actitud humana, que busca la solución más realista, que no provoque demasiados problemas: “Despide a la gente, que cada uno se las arregle como pueda”. La actitud de Jesús es completamente distinta y está dictada por su unión con el Padre y por la compasión hacia la gente, pero también por su voluntad de dar un mensaje a los discípulos. Ante esos cinco panes, Jesús piensa: ¡he aquí la providencia! A partir de este poco, Dios puede hacer salir lo necesario para todos. Jesús confía totalmente en el Padre celestial, sabe que para Él todas las cosas son posibles. Por lo tanto le dice a los discípulos que hagan sentar a la gente en grupos de cincuenta -no es una casualidad: esto significa que ya no son una multitud, sino se vuelven comunidades, alimentadas por el pan de Dios”. Luego, toma los panes y los peces, levanta los ojos al cielo, pronuncia la bendición -es una clara referencia a la Eucaristía- y después los parte y comienza a darlos a los discípulos, y los discípulos los distribuyen... ¡y los panes y los peces no se acaban! He aquí el milagro: más que una multiplicación es un compartir, animado por la fe y la oración. Los discípulos lo vieron, pero no comprendieron bien el mensaje. Quedaron prendados, como la multitud, por el entusiasmo del éxito. Una vez más, siguieron la lógica humana y no la de Dios, que es la del servicio, del amor y de la fe. La fiesta del Corpus Christi nos pide que nos convirtamos a la fe en la Providencia, que sepamos compartir lo poco que somos y que tenemos, y que no nos encerremos nunca en nosotros  mismos.

Adaptado de la Homilia del Papa Francisco 2-jun-2013