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Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

miércoles, 12 de junio de 2013

LIBERTAD SIN VALORES

La mentalidad actual propone una libertad desvinculada de valores, de reglas, de normas objetivas, e invita a rechazar todo lo que suponga un límite a los deseos momentáneos. Pero este tipo de propuesta, en lugar de conducir a la verdadera libertad, lleva a la persona a ser esclava de sí misma, de sus deseos inmediatos, de los ídolos como el poder, el dinero, el placer desenfrenado y las seducciones del mundo, haciéndola incapaz de seguir su innata vocación al amor. Dios nos da los mandamientos porque nos quiere educar en la verdadera libertad, porque quiere construir con nosotros un reino de amor, de justicia y de paz.
Escucharlos y ponerlos en práctica no significa alienarse, sino encontrar el auténtico camino de la libertad y del amor, porque los mandamientos no limitan la felicidad, sino que indican cómo encontrarla. Todos los actos externos, el culto, los ritos y todos los sacrificios unidos no tienen el valor de un simple acto de contrición, de una simple y sencilla oración que nazca del corazón y que diga: "Señor, ten piedad de mí, porque soy un pecador... un corazón contrito y humillado tú, Oh Dios, no lo desprecias". Cuántos nos hemos olvidado de esto y cuántos pensamos que para tranquilizar la conciencia basta con un acto externo o con una limosna.   Señor, erróneamente existe la tendencia de pensar que así como el agua y el aceite no se mezclan, tampoco lo hacen tus mandamientos y la felicidad. Por eso, con diligencia voy adormilando mi conciencia, y sutilmente hago a un lado todo lo que implique renuncia, esfuerzo, sacrificio.
Gracias por recordarme que me ofreces tu gracia y amor para ser fiel siempre a tu ley, que tiene como fundamento el amor.  
Adaptado de: Buenaventura Acero | Fuente: Catholic.net
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