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Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

lunes, 17 de junio de 2013

PROBLEMAS DE LA FAMILIA

Los problemas de la familia los crea el individualismo, la mala comunicación, la indiferencia afectiva y la carencia de Dios.

     1. El individualismo, el egoísmo. Las personas que dicen primero yo y después yo, lo tuyo es nuestro pero lo mío es mío, hacen tambalear la familia. Hay que pedirle al Señor que no nos deje ser egoístas. Necesitamos que en la familia haya una actitud de entrega, de solidaridad. No puede haber familia si hay egoísmo. No permitas Señor que nuestras actitudes perjudiquen las personas que amamos, haznos ser hombres y mujeres solidarios, que construyamos la familia como espacio de integración, como espacio de bendición.    
        
      2. La mala comunicación. Nos comunicamos para ponernos de acuerdo en construir algo, para hacer juntos hacer una tarea. La mala comunicación causa la fragmentación de la familia: el padre piensa algo, la madre piensa otra cosa y el hijo otra. Cuando hay buena comunicación hasta el perro de la casa entiende y se pone de acuerdo. Cuando no hay buena comunicación se vive como en un hotel. En una familia cada uno tiene que saber lo que le está pasando al otro, no saberlo causa heridas. La gran cantidad de conflictos que tenemos en la familia se resolvería con buena comunicación. Una mala comunicación es no saber escuchar. Escuchar bien significa ponerle atención a la otra persona, concentrarse en lo que el otro dice. Mala comunicación es no escuchar, es anticiparse a lo que el otro me quiere decir es insultar, humillar, hablar con ironía y dar órdenes. Saber escuchar es estar seguro de que lo que yo entiendo es lo que la otra persona quiere decirme. Piensen en todas las heridas que se causan en una familia por mala escucha. Saber hablar significa buscar la manera, lugar y el momento adecuado de hablar con el otro.  

     3. La indiferencia afectiva. No hay familia donde no hay afecto. Todos necesitamos sentirnos amados, sentir que somos importantes para el otro. Hay por lo menos cinco lenguajes del amor.
        
        a.       Las palabras: hay gente que necesita que constantemente le confirmen el afecto a través de palabras. 

        b.      Otras personas necesitan que se les de tiempo de calidad, tu me amas si compartes tiempo conmigo aunque sea mirando el techo. Piensen en una abuela sola porque sus hijos no tiene tiempo para ella.
 
       c.       Otras requieren de detalles, regalos que no sean regalos comprados. Es más importante regalar una flor que un carro Regalar es hacerle sentir a otro mi afecto a través de algo que exprese lo que siento por ella. Uno de mis sobrinos está aprendiendo a tocar acordeón y me regaló la grabación de una pieza que aprendió y me la envió por correo electrónico.

      d.      Otras requieren actos de servicio, hay gente que expresa su afecto como servicio, dándote un aventón, buscándote algo que necesitas, llevando un recado. 

      e.      Otra gente expresa su amor a través del contacto físico, abrazos, besos, palmadas en el hombro aunque  reconozco que hay personas que eso les genera repulsión. 4. La falta de Dios, la presencia de Dios es fundamental para la familia. No podemos vivir sin Dios. Nos hace falta recordar aquel eslogan de los años 60 que decía: familia que reza unida permanece unida. Las familias de hoy han perdido la costumbre que tenían las familias de hace 50 años de rezar en familia las oraciones de la mañana, de la noche, el rosario, de bendecir la mea y gradecer a Dios por todo lo que nos da.  

Necesitamos convocar a Dios en la familia.

Adaptada de Linero. Homilía en la misa dominical. 16 de junio de 2013
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