Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

viernes, 10 de agosto de 2012

El placer y el deber



La complejidad de la vida necesita placeres sanos que permitan disfrutarla y hacerla mas llevadera, mas agradable. 

Es placentero llegar a tu casa después de una jornada de trabajo, leer un buen libro, conversar con tu familia, compartir o jugar un partido de dominó con tus amigos, salir al cine o a un concierto. Debes aprender a hacer de estos espacios momentos que disfrutas; esos son espacios donde cambias tu rutina y descansas. 

Otra cosa distinta es hacer del placer una tendencia excluyente, entregándote a él para pasarla siempre bien, dejando así de  cumplir con tus deberes por pasar ratos placenteros. Usar los placeres es impedir que ellos te usen a ti, que ellos te escondan el contexto de tu vida, de tus responsabilidades. Una señal de que el placer se ha vuelto un vicio es cuando notas que te va empobreciendo la vida y te interesa mas el placer que la vida, esto es, el placer deja de ser un ingrediente para disfrutar la vida y se convierte en un refugio para escapar de ella