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Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

miércoles, 29 de agosto de 2012

Educados en la fe

San Agustín fue educado cristianamente por su madre, Santa Mónica.

Cuando se hizo adolescente comenzó a caer en errores graves y en llevar una vida moral lejos de Dios. Sus errores consistieron principalmente en el planteamiento equivocado de las relaciones entre la razón y la fe.

Después de años de buscar la verdad sin encontrarla, con la ayuda de la gracia que su madre imploró constantemente llegó al convencimiento de que solo en la Iglesia católica encontraría la verdad y la paz para su alma. Comprendió que fe y razón están destinadas a ayudarse mutuamente para conducir al hombre al conocimiento de la verdad, y que cada una tiene su propio campo. Llegó al convencimiento de que la fe, para estar segura, requiere la autoridad divina de Cristo que se encuentra en las Sagradas Escrituras.

Como consecuencia de este desvelo materno, aunque hubo unos años en que estuvo lejos de la verdadera doctrina, siempre mantuvo el recuerdo de Cristo, cuyo nombre había bebido con la leche materna. Cuando, al cabo de los años, vuelve a la fe católica afirmó  que regresaba a la religión que le había sido imbuida desde niño y que había penetrado hasta la médula de su ser.

Esa educación primera es el fundamento firme de la fe, a la que muchos han vuelto después de una vida quizá muy alejada del Señor.

Eso es lo importante de educar los hijos en la fe