Los que vamos a la iglesia tenemos la tentación de creer que somos mejores que los que no van. Cuando vemos a alguien que le pasa algo malo decimos “es que ese es un pecador”. Hoy la palabra es contundente, el mal no es consecuencia de que nos portemos bien o mal. Hay gente buena que le pasan cosas muy malas y gente muy mala que le pasan cosas buenas. A todos los hombres nos pasan cosas malas y cosas buenas, eso es consecuencia de nuestra humanidad. La diferencia está que los que están cercanos a Dios pueden soportar y superar los problemas con seguridad, con fuerza y con fe. La razón de nuestra fe no es evitar los problemas sino ser agradables a Dios, y eso lo da el controlarme a mí mismo, el compartir con los demás y la oración. Cuidado con creerse mejor que los demás. Nadie es realmente bueno, todos vivimos procesos permanentes de conversión para ser mejores. Creernos mejor que los demás nos crea problemas de pareja, problemas con los hijos, problemas con quienes trabajan con nosotros y con todos los que comparten nuestras vidas.
Linero. Santa Misa. 03-feb-2013
No hay comentarios:
Publicar un comentario