Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

domingo, 10 de marzo de 2013

EL TRABAJO


La única forma de recibir la bendición de Dios en esta vida es trabajando. El Génesis nos relata que el Señor nos hizo para multiplicarnos y ejercer autoridad sobre lo creado, es decir que nos encomendó una tarea. Recibirás todo lo bueno y agradable cuando comprendas el verdadero valor del trabajo. En ese momento, Dios te dará más trabajo y podrás aprovecharlo buscando en bien común.

Tu trabajo, sea cual sea, te traerá alegría y prosperidad, a menos que sea algo ilegítimo. Si tienes un trabajo legítimo, ese trabajo transformará tu esfuerzo en frutos agradables y en oportunidad para bendecir a otros.

Todos trabajamos, la diferencia es con qué actitud lo hacemos. Si te quejas por todo, si ves que no avanzas, si vives al día como un esclavo, tal vez no estás cumpliendo el propósito que Dios tiene para ti. Procura tener una actitud de trabajador, legítimo, comprometido y con actitud de servicio porque la recompensa se hace palpable con más trabajo. 

Gózate en tu trabajo y hazlo bien. Prepárate, busca la excelencia en lo que haces y verás que tu actitud y futuro cambian. No puedes decir que te gusta tu trabajo si lo haces mal y con desgano. Para ver buenos resultados, debes buscarlos con esfuerzo. Dedícate a lo que te brinde satisfacciones personales. 

Un salario nunca pagará tu felicidad y realización personal.
Dale gracias al Señor por tu trabajo y por las bendiciones que te ha preparado. Declara que disfrutarás ejecutando la obra que te encomendó, prométele que te esforzarás para Él y para su reino. Demuestra que eres hijo de Dios, por eso, trabaja con calidad, excelencia e integridad como Él te enseñó con su ejemplo.