Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

sábado, 15 de diciembre de 2012

Meditar

 
Meditar es concentrarse en una sola idea y excluir todo lo demás.

Si bien nos alojamos en cuerpos físicos, somos seres espirituales que tenemos vida en el plano espiritual. La oración meditativa nos pone en contacto con esos elementos espirituales.

Nuestra relación con Jesús se fortalece cuando centramos la atención en Él. De la misma forma que necesitamos pasar ratos a solas con nuestros seres más queridos, Él también quiere estar a solas con nosotros.

Lo que en un momento dado ocupa nuestro pensamiento o impulsa nuestros actos no es necesariamente todo lo que hay. La meditación nos recuerda que en la vida hay muchas cosas que no se perciben con los sentidos. La meditación nos ayuda a poner en orden nuestra escala de prioridades.

Tomar distancia de las actividades cotidianas, aunque sea por escasos minutos, y dedicarlos a meditar nos ayuda a tener una visión más objetiva de la realidad.

Cuando nos acercamos a Jesús por medio de la meditación, Él nos hace olvidar temporalmente nuestros problemas y preocupaciones y nuestros pensamientos sobre ellos. Después, cuando tenemos que volver a abordar esos problemas, a Él le resulta más fácil comunicarnos su parecer y brindarnos soluciones que no habíamos podido hallar por nosotros mismos.

A veces no tengo otro deseo que sentarme a gozar de Ti en silencio. Es que Tú ya lo sabes todo, lo comprendes todo. No hace falta que me exprese bien; es más, no necesito decir nada: Tú me aceptas tal como soy.

Renuevo de Plenitud