Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

lunes, 30 de julio de 2012

Todos somos heroes

Posiblemente nunca se nos presente una ocasión de salvar a otros con un acto heroico. Sin embargo, todos los días tenemos la oportunidad de decir una palabra amable a ese amigo que está cansado o preocupado, de pedir las cosas con amabilidad, de ser agradecidos, de evitar conversaciones o comentarios que siembran la inquietud y de las que nada positivo resulta, de ceder en la opinión, de evitar a toda costa el malhumor que tanto daño causa a nuestro alrededor; de esforzarnos en escuchar con interés a quien nos habla. A veces, lo que parece más insignificante (un recuerdo, un saludo amable, un favor que casi no es nada) produce en los demás un bien desproporcionado: les hace sentirse seguros, tenidos en cuenta, apreciados, estimulados para el bien. Notamos entonces un reflejo de Dios en la convivencia, en la vida familiar, muy distinto de aquellas situaciones en las que se desatan las envidias, donde se crean situaciones tensas o distantes, o se dicen palabras que nunca se debían haber pronunciado.

Cada día Cristo espera estos actos nuestros con las manos abiertas. En ellas podemos dejar esfuerzos, sonrisas, constancia y orden en el trabajo y muchas cosas pequeñas, que Él sabe apreciar, tesoros que guarda para la eternidad, en donde nos dirá al llegar: Ven, siervo bueno y fiel, ya que has sido fiel en lo poco, yo te daré lo mucho

Adaptado de Hablar con Dios