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Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

viernes, 4 de octubre de 2013

LA SALVACIÓN ES PARA TODOS

Los samaritanos representan en el Evangelio a “los otros”, otra religión, otra manera de pensar, otra manera de hacer las cosas. Cuando los judíos viajaban de Galilea a Judea obviaban pasar por Samaria yéndose por Transjordania. Pero Jesús no lo hacía así, Jesús en sus viajes de Judea a Galilea pasaba por Samaria. Jesús quería romper el paradigma excluyente. No es cierto que hay que quemar a los Samaritanos porque son diferentes. Se trata de vivir abiertos a encontrase todos con el Mesías sin importar si somos samaritanos  o judíos, negros o blancos, ricos o pobres. La salvación es una propuesta para todos hay que comprenderla así. No podemos pretender que somos lo dueños de la salvación y que los demás merecen la hoguera
El relato de La Samaritana es un relato de lo cotidiano. Jesús caminado por Samaria va al pozo de Jacob que es un sitio de encuentro de los samaritanos y le pide a una mujer que llega al pozo agua para beber. Jesús se vale de la situación para iniciar una conversación con ella. Ella está en el mismo paradigma de exclusión de los judíos y por eso le responde “¿cómo es que tú siendo judío me pides agua a mí que soy samaritana?”  Jesús usa la pregunta para iniciar una conversación y  transmitirle lo que Él quiere: hablarle del agua que calma la sed existencial. Pero ella entiende que le está hablando de un agua especial de un agua que calma la sed material  y le dice “dame de esa agua para que no vuelva a tener sed”. Nos pasa muchas veces así, Dios nos habla de una cosa y entendemos otra. Necesitamos sintonizarnos con Jesús.
Viene el dialogo donde Jesús comienza por hacerle que se conozca a si misma, cuando le dice ve a buscar tu marido y ella le responde no tengo marido a lo que Jesús replica “tienes razón pues has tenido cinco y el que ahora tienes no es el tuyo”. Jesús hace que te encuentres a ti mismo y es a partir de ese encuentro con nosotros mismos que la sed existencial desaparece. El dialogo continua y la mujer le dice ahora “veo que eres un profeta”. Jesús entonces le revela una nueva forma de relacionarse con el Padre que no está mediada por un espacio físico, por un templo sino en el espíritu y la verdad donde Jesús es el nuevo templo y a través de Él adoramos a Dios.
Quitémonos esa mentalidad de secta que todos tenemos, dejemos a un lado los paradigmas excluyentes, colaboremos para que todos amemos a Dios a través de Jesús.

Adaptado de Linero. Día a Día. Caracol TV. 3-oct-2013