Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

martes, 22 de enero de 2013

EL NAUFRAGO Y LA SED

Un náufrago estuvo a la deriva durante varios días. Al recuperarse contó que el peor error que había cometido fue beber agua marina lo que lejos de saciarle la sed, le hacía sentir más sed por la sal y la arena que entraba a su cuerpo aumentando su deshidratación.
Muchas veces cuando sentimos sed de amor, cariño, comprensión, verdad o atención, buscamos calmarla con cosas que lejos de saciarnos, nos dejan peor que antes. Así, el solitario se refugia en otro más solitario; el falto de amor lo busca en los placeres y la vida desenfrenada; el incomprendido se refugia en vicios y mal carácter para llamar la atención.
Deja de llenar tu cuerpo de agua salada. Llénalo con agua del Señor, recuerda su promesa:  “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Juan 4,14 .