Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

jueves, 4 de octubre de 2012

Sé sencillo para que el Señor te revele la verdad

Es necesario ponerse los anteojos de la fe para contemplar todas las maravillas y los tesoros que Dios hizo para nosotros: ríos, mares, montañas nevadas, amaneceres y atardeceres, el amor de una madre y la caricia de un padre.

Sin embargo Dios es oscuro, incomprensible y hasta inexistente para los soberbios que tienen el corazón cerrado, que piensan no tener necesidad de alguien distinto a sí mismos. ¿Cómo puedes saltar a la fe si tu corazón está recargado por el inútil equipaje de tus hipocresías y  de tu falsa sabiduría?

Gracias Padre por el don de mi fe que me lleva a buscarte humildemente en la oración. Busco la fuerza de voluntad para vivir auténticamente mi fe, porque te amo con todo mi corazón y con toda mi mente, confío plenamente en que me mostrarás el camino para conocer la voluntad de Dios. 

 Yo te alabo, Padre, porque ocultaste estas cosas a los sabios y entendidos y las revelaste a la gente sencilla. Mateo (11,25)

Adaptado de: José Fernández de Mesa | Fuente: Catholic.net