Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

martes, 5 de noviembre de 2013

PERSISTIR

El gran volumen de trabajo o su complejidad nos hace dudar a la hora de iniciar muchas tareas.


Muchas veces al final de la jornada, cuando reviso mi lista de los pendientes, me percato de aquellas que aún continúan allí, las miro y después de sentirme culpable tomo una de estas vías de actuación:

•             Asumo mi responsabilidad. Intento buscar un porqué y estructuro el trabajo a realizar de otra manera, para darle un nuevo aire, y quizás dar un primer paso.

•             Continúo sintiéndome culpable y para solucionarlo me tumbo en la cama, a anestesiarme viendo la TV o la computadora.

Lo que debo hacer es colocar como tareas indispensables un lote de acciones que llene las dos primeras horas del día. Las mejores horas para resolver temas extraordinarios.

Una vez en marcha empezamos a fluir. Si la tarea es dura quizá tardemos días en terminarla a través de estas sesiones de trabajo, pero lo importante es mantenernos en marcha.

Las preguntas que te surgen son excusas para no moverte de tu zona de confort, para no aplicar ese ‘extra’ de esfuerzo para llegar donde no has estado antes pero donde te parece que vale la pena llegar.

Adaptado de: David Torné, Persistir o cómo erosionar las dificultades 16-jul-2013