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Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

lunes, 24 de febrero de 2014

¿Y SI HUBIESE SIDO MI HIJO ?


El dolor más grande para un ser humano es cuando se le muere un hijo. Es algo antinatural, ya que lo normal es que los hijos entierren a sus padres. Pero ese dolor se vuelve insoportable, cuando el hijo no murió; lo mataron. Es lo más triste y atroz que le puede pasar a un ser humano. ¡Es como sacarle el corazón a una persona y obligarlo a seguir viviendo!

Leí una frase en el periódico del sábado pasado pronunciada por la madre de Bassil Alejandro da Costa, el muchacho asesinado durante la marcha del 12 de febrero, que decía: "Dios te entrego a mi hijo", y no pude evitar cerrar los ojos y pensar en el dolor de esa madre.

Cuántos besos, cuántas risas, cuántas emociones, cuántas ilusiones le arrebataron de un solo disparo. Ya nunca más tendrá la oportunidad y la ilusión de verlo graduarse, de verlo casarse, de ver nacer a sus nietos. Y lo peor es: ¡que la madre está viva!; pero ¿se puede vivir sin ningún tipo de emoción, o peor aún de ilusión? ¿Será eso vivir? Es precisamente ese gran dolor, el único que le recordará cada mañana a esa madre que está viva. Los recuerdos, y el "haber podido ser y no fue", serán sus únicos compañeros por el resto de su vida. Unos compañeros, que el tiempo quizás logrará mitigarlos; pero nunca desaparecerlos. Simplemente se acostumbrará a vivir con ellos.

¿Y si hubiese sido mi hijo? ¡Siento que estoy llorando!


Adaptado de: Carlos Dorado. Y si fuese tu hijo?. El Universal. 22-feb-2014