Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

lunes, 20 de octubre de 2014

CUANDO SE ESTROPEA ALGO

Cuando se nos estropea algo (un electrodoméstico, el carro, la computadora); llamamos al técnico para que lo arregle, le pagamos una cantidad de dinero o si la reparación es muy cara, compramos uno nuevo.

Pero nada merece tanto cuidado como el que precisa nuestra vida. Porque si dejamos de funcionar, ¿quien nos arregla? Los médicos pueden curarnos a veces, pero ninguno resucita un muerto.

Mientras vivimos, tenemos esperanzas de salvar nuestra alma. Estamos aún en el tiempo para merecer las gracias que obtuvo para nosotros Jesús. Por eso, siempre hay una oportunidad para rehacer la vida, para levantarse de la caída, pedir perdón y seguir adelante pensando en el final, en el encuentro definitivo con Dios.



Adaptado de: Juan Gralla. Nada hay oculto que no haya de saberse. Catholic.net. 17-oct-2014