Compartir lo bueno...

Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

martes, 23 de septiembre de 2014

LA SINCERIDAD


El hombre sincero es la persona de una sola pieza, sin dobleces, sin compartimentos secretos, sin engaños. La sinceridad nos permite ir con la cabeza alta, en todo momento.

Ser sincero no es fácil, es más sencillo adaptarse a las circunstancias y poner buena cara a todos que mantenerse fiel a la palabra dada y a los principios adquiridos. 

La sinceridad es una virtud que debe forjarse cada día, en cada momento. No se consigue de una vez para siempre, sino que hay que renovarla en cada ocasión que se presente. ¿Soy sincero en esta respuesta? ¿Soy coherente con mi fe ante esta situación? Es preciso examinarse diariamente para ver cómo está nuestra conciencia. ¿Es como una luz? ¿O debo esconderla de los demás, para que no descubran cómo soy? 



Adaptado de: P. Clemente González. No hay nada oculto. Catholic.net. 22-SEP-2014