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Quiero compartir con todos los lectores, estas pastillitas, que mi hermano mayor me regala casi todas las mañanas. Reúnen las cualidades de ser profundas pero sencillas , de rápida lectura y de acción prolongada en sus beneficios , gracias Germán .

martes, 4 de marzo de 2014

SANAR EL ODIO

¿Es posible sanar el odio? Sí. Un ejemplo lo encontramos en las primeras comunidades cristianas que viviendo clandestinamente y padeciendo persecuciones y torturas, nunca respondieron a sus agresores con la misma moneda. No se convirtieron en victimarios. Entendieron que la cólera y el odio eran equivalentes a matar, y que el odio se da tanto en quien humilla con palabras como en quien asesina. Odiar es renunciar a tener una calidad de vida como la divina.

No basta con saber que tenemos que cumplir con preceptos morales como «no robarás» o «no matarás». Es necesario aprender a arrancar de nuestros corazones toda forma de violencia, como la agresividad, el desprecio y los insultos. Hay que sincerar los verdaderos deseos que se esconden detrás de nuestras palabras para reencontrar el camino que nos lleva a la vida.

Jesús reconoce, con sinceridad, que siempre habrá enemigos, gente que nos hace mal, pero invita a amarlos. ¿Por qué? Amar a aquellos que tenemos por enemigos no significa que les demos afecto. Significa que «no actuemos como ellos», que no nos convirtamos en victimarios. En otras palabras, es un llamado a «detener» el odio, para que no alimente nuestros deseos, palabras y acciones. Solo una sociedad sin odio puede reencontrar paz y reconciliación. ¿Seremos capaces de sanar el odio?

Tomado de: Rafael Luciani. Jesús y el Che ante el odio. El Universal. 1-mar-2014