Hijo
es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar
a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores
defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a
tener coraje. Sí. ¡Eso es!
¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro?
Fue
apenas un préstamo... 'el más preciado y maravilloso préstamo', ya que
son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le
pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias.
Dios
bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con
ellos.
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